eficiencia etiketadun mezuak erakusten. Erakutsi mezu guztiak
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2017(e)ko abuztuaren 26(a)

Eficiencia energética de los electrodomésticos

La eficiencia energética es una práctica que tiene como objeto reducir el consumo de energía. En una casa, los electrodomésticos suponen una gran parte del consumo energético, por lo que eligiendo electrodomésticos más eficientes (y modificando los hábitos de sus habitantes) reduciremos el consumo energético y la factura de la luz de nuestra vivienda.

En Europa, la mayoría de los electrodomésticos tienen un etiquetado especial denominado etiqueta energética que viene a mencionar la eficiencia en el consumo y el respeto con el medio ambiente. No todos los electrodomésticos poseen la etiqueta, solamente aquellos que consumen mucho o que pasan encendidos gran parte de su vida útil como son: frigoríficos y congeladores, lavadoras, lavavajillas, secadoras, fuentes de luz domésticas, hornos eléctricos y aire acondicionado. Los fabricantes están obligados a incluir esta etiqueta indicando el consumo energético anual y, en el caso de algunos productos, la etiqueta también señalará el consumo de agua y el nivel de ruido y de calor.

El sistema europeo de etiquetado de eficiencia para electrodomésticos existe desde 1994 con el objetivo de fomentar la fabricación de productos de bajo consumo y reducir las emisiones de dióxido de carbono en los hogares. La etiqueta expresa la eficiencia energética de los electrodomésticos en una escala de 7 clases de eficiencia, identificados mediante un código de color y letras, que van desde el verde y la letra A (con tres grados de eficiencia A+, A++ y A+++) para los equipos con mayor eficiencia (menor gasto, mayor ahorro), hasta el color rojo y la letra G para los equipos de menor eficiencia (mayor gasto, menor ahorro).
El número máximo de clases será siempre de siete, de tal manera que si un nuevo producto que utiliza menos energía se clasifica como A+, la clase menos eficiente será la F (y no la G), y así sucesivamente (a un nuevo producto de clase A++ le corresponderá la clase E como la menos eficiente y a uno A+++ le corresponderá la clase D).
Un electrodoméstico de clase A es más caro a priori que uno de clase G, pero a lo largo del tiempo consume y contamina mucho menos (menos agua, menos energía y mayor eficacia en su cometido), por lo que la correcta elección de un electrodoméstico puede suponer un ahorro económico.


Recientemente, el Parlamento Europeo (encargado de determinar las clases energéticas de los productos etiquetados) ha aprobado la nueva etiqueta energética para los electrodomésticos. Se trata del retorno a la etiqueta que va de la clase A a la G (eliminando las engorrosas clases de A+ a A+++). La etiqueta actual será modificada progresivamente a partir de finales de 2019.

2017(e)ko martxoaren 12(a)

Etiqueta energética

Entre las preocupaciones actuales está el ahorro de energía y el efecto medioambiental de la generación de energía eléctrica. En una vivienda, los electrodomésticos suponen una gran parte de ese ahorro. Cada aparato que compramos ha de tener una "etiqueta energética" cuya función es informar, de una forma rápida y sencilla, de los valores de consumo de energía, y en algunos casos de agua, lo que se conoce como eficiencia energética.

La eficiencia energética es una práctica que tiene como objeto reducir el consumo de energía y es importante tenerla en cuenta a la hora de decidirnos por un electrodoméstico u otro porque indica lo que ese aparato contribuye al ahorro energético y a la conservación del medio ambiente.

El nivel de eficiencia energética se representa a través de siete letras, de la A+++ (color verde, mayor eficiencia) a la D (color rojo, menor eficiencia). Hasta hace poco llegaba hasta la G, pero las tres últimas letras han sido sustituidas por tres clases adicionales (A+, A++; A+++) que marcan los valores de mayor eficiencia; a más signos positivos, mayor ahorro.
Gasto medio aproximado de cada nivel:
Cuanto más eficiente es un electrodoméstico, mayor es su precio, si bien ese mayor desembolso se compensa con el ahorro que supone el menor consumo energético. Además, cuanto mayor es la eficiencia energética, más se contribuye a la conservación del medio ambiente.

Puedes reducir considerablemente el consumo de energía y, por tanto, el coste de la factura de la luz siguiendo algunos consejos de ahorro relacionados con los electrodomésticos.

2017(e)ko otsailaren 19(a)

Impacto medioambiental de la tecnología

Una de las consecuencias negativas de la Revolución Industrial, que pronto se hizo evidente, fue el deterioro ocasionado en las zonas industriales y en sus proximidades por las emisiones gaseosas a la atmósfera, los vertidos líquidos a los ríos, la acumulación de residuos sólidos, la deforestación...
Fuente: El legado tóxico de la Revolución Industrial
No obstante, hasta los años setenta del siglo XX, la industrialización y el crecimiento económico se llevaron a cabo sin ningún tipo de freno, ignorando la contaminación del aire, del suelo, de las aguas continentales y del mar.Desde entonces, se han producido numerosos acontecimientos que han despertado la sensibilidad de la sociedad y han provocado que los poderes políticos y el mundo industrial incorporen leyes y medidas encaminadas a prevenir y paliar los efectos nocivos de la actividad industrial sobre el planeta tales como la prohibición paulatina de los CFCs, reducción de las emisiones que provocan el efecto invernadero, protección de especies en peligro de extinción, limitación del uso de metales pesados, etc. 

Uno de los acontecimientos que ha despertado la sensibilidad de algunos (amenaza actual para las generaciones futuras) ha sido el aumento de la temperatura de las aguas y de la atmósfera debido a las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático que estamos observando por el calentamiento global del planeta. El cambio climático constituye la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad y los efectos ya son perceptibles.



Es necesario aplicar tecnologías correctoras (tecnologías sostenibles o limpias) encaminadas a reducir el impacto de las actividades humanas sobre el medioambiente, tales como el uso eficiente de la energía a partir de la búsqueda y empleo de fuentes de energía renovable, el aumento de la eficiencia energética y el ahorro de energía adoptando soluciones técnicas que eviten las pérdidas de calor, reduciendo el consumo o aprovechando el calor sobrante.