2016(e)ko irailaren 18(a)

Ciencia y Tecnologia

La Ciencia, tal y como hoy la conocemos, hizo su aparición en la Europa occidental del siglo XVII, gracias a las aportaciones de filósofos y científicos como Bacon, Descartes y Galileo.

Hasta finales del siglo XV existía un fuerte prejuicio intelectual en contra de la actividad artesanal, a la que se vinculaba con las clases bajas. Sin embargo, con la aparición de la imprenta se dieron a conocer numerosos trabajos técnicos escritos por artesanos, que se hicieron muy populares entre mercaderes y empresarios. Esta irrupción de artesanos en las filas de los editores y los intelectuales hizo posible la colaboración entre científicos y técnicos, y esa compenetración de la tecnología y la ciencia fue uno de los pilares de la gran Revolución Científica del siglo XVII.

En nuestros días Ciencia (del latín scientia "conocimiento") y Tecnología (del griego, τεχνολογος, formada por tekne, τεχνη, "arte, técnica u oficio" y logos, λογος, "conjunto de saberes") se encuentran estrechamente vinculadas. Los avances tecnológicos hacen posibles nuevos descubrimientos científicos y la necesidad de nuevos dispositivos impulsa el desarrollo tecnológico. Por ejemplo, la tecnología nuclear no sería posible sin los conocimientos científicos sobre la estructura de la materia y estos conocimientos no podrían obtenerse si no existiera una tecnología capaz de construir aceleradores de partículas.



Más información:
Diferencia entre ciencia y tecnologia
Relación de la ciencia y tecnología
Relación entre la ciencia y la tecnología


2016(e)ko irailaren 11(a)

Puente de Tocama Narrows

El puente de Tacoma Narrows en Washington es un puente colgante de 1.600 metros de longitud con una distancia entre soportes de 850 metros (el tercero más grande del mundo cuando fue construido). Fue diseñado por el ingeniero civil de Washington Clark Eldridge y modificado por el ingeniero civil de Nueva York Leon Moisseiff  (diseñador del Golden Gate y del puente de Manhattan) e inaugurado el 1 de julio de 1940.
Primera versión del puente de Tacoma Narrows, apodado Galloping Gertie (galopante Gertie).
En noviembre de 1940, este puente se hizo famoso por su dramático colapso estructural. Era un puente extraordinariamente ligero, por lo que un viento no excesivamente fuerte (67 km/h) produjo en el tablero oscilaciones de hasta 10 metros. Se rompieron varios tirantes y 300 metros del tramo central del puente se precipitaron a las aguas. El evento quedó registrado en una filmación realizada por Barney Elliott, propietario de un negocio de fotografía local.


¿Qué fue lo que falló? El colapso inducido por el viento ocurrió a causa de un fenómeno aerodinámico llamado flameo; los graves errores de fabricación propiciaron que se viniera abajo con condiciones meteorológicas benignas. Por ejemplo, en su construcción se emplearon vigas de acero que formaban una estructura de sustentación horizontal maciza y cerrada que favorecía la resistencia del viento; esto permitía la formación de peligrosas turbulencias y corrientes de aire alrededor del mismo. Por aquella época no se pensaba que la aerodinámica también influía en estas construcciones.



El puente fue rediseñado y reconstruido utilizando una estructura de entramado abierto que permitía el paso del viento, además de elementos de apoyo para aumentar la rigidez. Tras la experiencia, apostaron por la robustez más que por la estética. El nuevo puente fue inaugurado en 1950 con una longitud de 1.822 metros. Los habitantes locales apodaron el nuevo puente Sturdy Gertie (robusto Gestie), ya que las oscilaciones habían sido eliminadas.
Actual puente de Tacoma Narrows
Con esta experiencia se cambió el método de construcción de puentes colgantes en todo el mundo, haciéndolos más aerodinámicos y mejorando considerablemente la seguridad.

Más información:
https://www.youtube.com/watch?v=yQ5ucPK2IEI


2016(e)ko irailaren 3(a)

Internet de las cosas

Internet de las Cosas (Internet of Things, abreviado IoT) es un concepto que se refiere a la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet. Se trata de una revolución en las relaciones entre objetos y personas, incluso entre objetos, que se conectarán entre ellos y con la Red, y ofrecerán datos en tiempo real. Gracias al sistema de identificación por radiofrecuencias en red RFID (Radio Frequency IDentification) bastará con integrar un chip en cualquier objeto para poder procesar y transmitir información a partir de él constantemente. Marcas como LG o Haier ya venden electrodomésticos como neveras o lavadoras con conexión a Internet, que en caso de avería avisan automáticamente al servicio técnico, pueden controlarse a través de smartphones y tablets y además avisan de los productos agotados o caducados, hacen recomendaciones y pueden comprar online.

Cada vez hay más dispositivos conectados a Internet (coches, juguetes, electrodomésticos...), una tendencia que marca la tecnología de los últimos años y que está en constante crecimiento. Se calcula que en 2020, entre 22.000 y 50.000 millones de dispositivos se conectarán a Internet con el fin de proporcionar a los ciudadanos una serie de servicios y aplicaciones inteligentes sin precedentes.